El fantasma de Ulrich Beck

El fantasma de Ulrich Beck
Héctor Juárez Lorencilla

Hace más de una año, para ser más exacto, en enero del 2015 el sociólogo alemán Ulrich Beck murió, el gran estudioso de la modernización, la globalización y el medio ambiente, fue profesor de la Universidad de Múnich y de la Escuela de Economía de Londres
Ulrich Beck propuso los conceptos de “sociedad del riesgo” y la “segunda modernidad”. Expresó que la sociedad moderna está lejos de los programas asistenciales, los gobiernos han perdido la capacidad para brindar apoyo a sus respectivas sociedades y la ayuda humanitaria es cada vez menor.
Las instituciones de protección y de desarrollo no pueden brindar amparo, y los daños y riesgos de diversa naturaleza son irreversibles en muchos países,

En nuestro México lo sabemos de primera mano, los daños por los desastres naturales han causado tanto dolor y sufrimiento que miles de familias han perdido todo sus bienes materiales, y las autoridades no tienen la capacidad para mitigar esta pérdida; los daños causados por la lucha contra el narcotráfico y el crimen organizado, han reportado miles de muertos, temor, inseguridad, indignación y un largo etc. Y el gobierno una vez más ha sido rebasado; siguiendo con la lista de riesgos, la pobreza en México ha crecido, el desempleo ha crecido, la inseguridad ha crecido, los precios de los productos básicos han aumentado, y lo que sí ha disminuido es la capacidad de ahorro, la capacidad de compra, la salud, los programas asistenciales, etc. parafraseando a Marx, se diría que un “fantasma recorre el mundo, el fantasma del riesgo” ; todas estas calamidades y desgracias tienden cada vez más a escapar de las instituciones de control y protección de la sociedad moderna, postmoderna, ultramoderna, y cualquier otro cliché político de origen republicano – democrático – representativo – federal – global – regionalista – integrista.

Toda la parafernalia de los partidos y sus programas no son más que papel vacío, el mundo es una bola que gira y no parará, y quienes lo habitamos lo sabemos. La polarización de ricos y pobre, los que tienen en exceso y los que no tienen en absoluto nada.
¿Qué ha generado este nuevo orden mundial? (desorden), que las personas busquen su subsistencia de cualquier forma, proyectando una individualización excesiva, y se arraiga en toda la sociedad: el que no posee nada, lucha por tener algo y los que tienen, luchan por tener más, produciendo más desigualdad en todos los ámbitos.

“A río revuelto, ganancia de todos”, esto lo saben bien en todos los países pobres, las oportunidades para sacar y saquear más beneficios; revisen los programas y promesas de priistas, panistas, morenistas, perredista, ecologistas, laboristas, conservadores, demócratas, republicanos, monarquistas, etc. Las reconstrucciones de las ciudades dejan bastantes dividendo para los que ya tienen y quieren tenar más, utilizan la mano de obra del que no tiene y quiere tener para subsistir. La individualización.
Sus últimas obras contenían análisis de las condiciones cambiantes del trabajo en un mundo de capitalismo salvaje – global y la individualización, la pérdida de poder de las representaciones laborales – sindicatos – y la flexibilización de los procesos del trabajo enraizado en el concepto de cosmopolitismo.
Los movimientos sociales – culturales – el recurso de los desposeídos, la protesta inteligente y la protesta absurda, todas son válidas; movimientos rebeldes – armados – políticos – religiosos – trasnochados y de afirmación de todos los principios de que en la historia se han creado es el sello de “aquí estamos”.
Reivindicación del origen, del status, del color, del idioma, de la religión, del sexo, de la condición, la reivindicación de existir en este mundo que no deja de girar.

La desesperanza, el retorno a la madriguera, a la cueva, al barrio, a la comuna, al gheto, a la favela, a la calle, el retorno de la incertidumbre; el riesgo cotidiano, el reconocimiento de lo impredecible y de las amenazas de la sociedad post industrial, post capitalista, post moderna, post independiente, post desarrollada etc. En la sociedad reflexiva, la sociedad se convierte en un problema para sí misma. La sociedad reflexiva se convierte en un concepto post- conceptual del cual no habían pensado los teóricos del panteón clásico como Weber, Durkheim, Comte, el mismo Marx, y muchos más que se quedaron cortos en su visión sobre el riesgo humano.

A lo largo de sus obras, Beck se sitúa en una posición crítica, arremetiendo contra las corrientes del postmodernismo y junto con Bauman y otros, hacen una reflexión para no abandonar el análisis crítico frente a los problemas actuales.
Beck aborda los problemas de las sociedades post, que no son las mismas que describían los sociólogos, antropólogos, político, etc., de las sociedades precedentes, y encuentra enraizada en las actuales sociedades la incertidumbre, la inseguridad, el riesgo y todos los miedos humanos, como si se tratase de la nueva comedia humana; describir la sociedad de hoy es describir la miseria en la que la sociedad “post” asume una carga de riesgo en su propia identidad y como agrega Beck “encierra una grave contradicción: el peligro de supervivencia de la especie”. La rentabilidad del sistema mundial corre el riesgo de la incertidumbre.